Corriendo Para Ganar


¿No sabéis que los que corren en el estadio, todos a la verdad corren, pero uno solo se lleva el premio? Corred de tal manera que lo obtengáis. Todo aquel que lucha, de todo se abstiene; ellos, a la verdad, para recibir una corona corruptible, pero nosotros, una incorruptible. Así que, yo de esta manera corro, no como a la ventura; de esta manera peleo, no como quien golpea el aire, sino que golpeo mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre, no sea que habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado.
1 Co. 9:24-27

Cada fin de semana miles de personas toman algún medio de transporte e inician un viaje, gente de todo el mundo por apoyar a su equipo de fútbol están gastando los miles de pesos, llenando los estadios, gritando como locos y todos ellos tienen  algo en común, todos van con una ilusión que su equipo se corone como campeón. Hay equipos que no tienen ninguna posibilidad de serlo, pero la gente está ilusionada, y en el fondo de sus corazones esperan ganar aunque saben que es imposible, y por más triste que sea solo un equipo se llevará el premio.

Todos hablan sobre deporte, todos conocen a las estrellas mundiales de los deportes, todos conocen a un jugador corriendo atrás de una pelota, todos estos jugadores saben que si quieren ganar, que si quieren meter un gol, tienen que sudar un poquito, tienen que estirar las piernas, tienen que mover el cuerpo, tienen que correr, si quieren ganar, si quieren obtener el premio tienen que estar dispuestos a correr.

El apóstol Pablo fue inspirado por Dios a través de estos atletas y deportistas que corrían para escribir estos versos que leíamos.

El apóstol Pablo dice que los que compiten, que los que corren, que los que luchan, lo hacen por una razón, para ganar el premio, antes de correr, antes de pelear, debemos de saber cuál es el premio, cuál es la recompensa, es como un trabajo yo no voy a trabajar sin saber cuánto me van a pagar, todos tienen una meta específica, todos quieren ganar el premio, pero solo los más unidos, los más disciplinados y los que mejor compitan lograran ganarlo.

Pablo se refería a una carrera espiritual y esta carrera es de todos los días hasta que Jesús vuelva o decida llevarnos a su gloria.
Nosotros como hijos de Dios tenemos también una competencia espiritual que realizar, tenemos una competencia en la cual si queremos ser salvos, tenemos que correr, tenemos que prepararnos, vamos a tener que sufrir para poder ganar, nos va a costar, una carrera no es fácil, uno se cansa corriendo, pero si queremos ganar tenemos que correr.

Todo aquel que lucha de todo se abstiene, a lo que se refiere aquí es que los competidores en esta tierra tienen que dejar muchas cosas que saben que les va a afectar y las dejan porque saben que la recompensa es mejor que todo lo que tienen, espiritualmente es igual, tenemos que dejar todo lo que nos aleja de Dios, todo lo que pondría en riesgo nuestra victoria espiritual, si una amistad pone en riesgo tu carrera y pelea espiritual, aléjate de esa persona, si ciertos lugares te hacen caer, corre de esos lugares, si la carne con ciertas cosas se siente atraída, aléjate de esas cosas, porque no valen la pena, el premio que nos espera si ganamos es mucho mejor que todo lo que tenemos hoy en día, así que abstente del pecado, abstente de las cosas de este mundo, hay un premio celestial que no se puede ganar a menos que nos abstengamos de las cosas de este mundo, y vale la pena porque este premio dura para siempre, este premio es incorruptible.

¿A cuántos les gusta ganar? A todos nos gusta, a mí me encanta ganar, no me gusta quedarme, no me gusta perder, por seguro a ti también.
Pero no vamos a poder ganar esta carrera, sino sabemos cómo correr, no se puede ganar una pelea sin saber cómo pelear, es muy importante saber lo que estamos haciendo.

Es por eso que el apóstol Pablo decía, de esta manera corro, no como a la ventura, en otras palabras dice que no hay que correr solo por correr, no hay que correr sin ningún propósito, yo he visto a personas que solo viven por vivir, que solo hacen las cosas por hacerlas, estas personas que hacen algo sin ningún propósito hacen puras tonterías, porque lo hacen sin ganas.

Es mejor caminar pero teniendo una dirección, es mejor caminar sabiendo lo que estamos haciendo que correr sin ninguna dirección y propósito.

Esto nos quiere decir que si vamos a servir a Dios, le vamos a servir bien, si vamos a adorar a Dios; lo vamos a adorar bien, si vamos a venir a la iglesia, vamos a venir dispuestos, vamos a venir decididos a escuchar la voz de Dios y obedecerla, si vamos a correr esta carrera espiritual lo vamos hacer de la mejor manera posible.

En otras palabras Pablo decía si vas a meterte a esta carrera, debes de correr con un propósito, debes de hacer las cosas bien, debes de sentir amor, pasión por la razón por la que estas corriendo.
Jóvenes si estas estudiando debes de hacerlo para obtener una calificación buena, no solo decir que aprobaste de pura casualidad, si estamos trabajando debemos de ser los mejores trabajadores de los cuales no se tenga ninguna queja, si somos cristianos debemos de esforzarnos por ser cada día mejor hijo de Dios, si corro es para ganar, no voy a correr por mediocridad, sino para ser un vencedor.

Pablo continua diciendo de esta manera peleo, no como quien golpea al aire, en esta batalla espiritual a veces pensamos que golpeamos al diablo y a los demonios y que les dimos durísimo, pero realmente nuestros golpes se los dimos al aire, cuando hablamos mal y nos burlamos de un hermano, es un golpe al aire, cuando alabamos a Dios mirando el reloj es un golpe al aire, cuando venimos a la iglesia una vez por semana es un golpe al aire, cuando escuchamos cabeceando el mensaje pensamos que estamos dándole un golpe al enemigo, cuando realmente es un golpe al aire.

Los golpes al aire al igual que correr solo por correr, solamente nos cansan y no lograremos nada, cuando peleamos y corremos por una razón, nos cansamos también pero hay una gran diferencia porque lo hacemos para ganar algo, ahora nota esto, me atrevo a decir que las veces en las que nos cansamos y nos desanimamos, la mayoría de esas veces nos hemos cansado espiritualmente por golpear al aire y por estar corriendo solo por correr, porque las cosas que no se hacen con un propósito, que no se hacen de corazón, que se hacen solo por hacerse tarde o temprano nos cansan, así que si te encuentras cansado checa a que cosas les estás golpeando al aire, checa porque cosas estás corriendo sin motivo, y detente.

Yo creo que debemos de pensar de la siguiente forma; si golpeo al aire me cansare, si corro por correr me cansare de cualquier forma, así que si me voy a cansar va a ser porque estoy peleando con una meta específica, va a ser porque estoy echándole ganas, si me voy a cansar va a ser porque estoy corriendo para ganar, si me voy a cansar será porque estoy esforzándome, porque estoy peleando y corriendo esta batalla, esta carrera espiritual con todo mi corazón porque yo quiero ganarme el cielo, quiero ganarme el favor de Dios.

Pero sinceramente todos queremos correr, todos queremos irnos al cielo, nuestro espíritu lo quiere, pero nuestra carne no, es por eso que el apóstol Pablo dice; golpeo mi cuerpo y lo pongo en servidumbre, este verso no se refiere a que te tortures, la palabra cuerpo se refiere a la carne, tienes que golpear tu carne y ponerla en servidumbre, ¿Por qué? Porque es la única manera de correr, la carne no quiere servir a Dios, la carne no quiere dejarte que corras la carrera espiritual, la carne te pondrá miles de excusas para que no sirvas a Dios, te pondrá muchos frenos, muchas dudas, y si dejas que la carne se siga enseñoreando de ti, nunca podrás correr y pelear bien, es por eso que si quieres correr bien, si quieres correr para ganar, tu necesitas golpear tu carne, ¿Cómo lo hago? Ponte a orar, ponte en ayuno, ponte a alabar a Dios, obedece la palabra, huye, abstente del pecado, cada vez que haces una de estas cosas, le estás dando un golpe a tu carne y la debilitas.

¿Y porque razón debemos hacer esto? Tenemos la razón en la última parte del verso 27; no sea que habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado, podemos anunciar el evangelio a las almas, podemos motivar a la gente a correr esta carrera espiritual y ser descalificamos, y nosotros mismos perder.

Es importante evangelizar y tratar de ganar almas, pero el apóstol Pablo dice que necesitamos tener dominio propio y disciplina espiritual, necesitamos tener la carne sujeta, porque si no nosotros que anunciamos el evangelio vamos a perder, no vamos a ganar, Jesucristo dijo ¿De qué le vale al hombre ganar al mundo entero, si al final perdiere su alma? De nada nos vale, por eso si vamos a correr corramos bien, hagamos bien las cosas, hagamos las cosas que Dios quiere como si de verdad valieran la pena.

El apóstol Pablo estaba contento con la iglesia de Gálatas, pero de repente algo paso ahí, que provoco que la iglesia se desviara y se fuera por caminos incorrectos, y por eso Pablo escribió Gálatas, y les dice en Gál. 5:7 Vosotros corríais bien. ¿Quién os estorbó para no obedecer a la verdad?
Pablo se desconcertó, y les dice; ustedes corrían para ganar, ¿Qué les paso? Yo no quiero correr por correr, yo quiero correr bien, yo quiero quitar todo lo que me estorba en esta carrera.
Yo no quiero ganar un partido de futbol, yo quiero que la iglesia, que los jóvenes griten bien fuerte ¡GOOOOOOOL!

Yo quiero que obtengamos una victoria espiritual, cuando veamos a almas siendo salvas, cuando experimentemos crecimiento y avivamiento, cuando veamos milagros, cuando lleguemos al cielo y recibamos nuestras coronas celestiales, pero para eso necesitamos correr y pelear para ganar.

Abner Garcia.

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